Cuando el ejercicio es parte de la recuperación

Cuando a María le diagnosticaron un cáncer de mama en estadio II, su mundo se detuvo. Durante semanas, las noticias, las decisiones médicas y los efectos secundarios marcaron su rutina. Pero en medio del miedo y la incertidumbre, encontró un recurso inesperado que transformó su proceso: el ejercicio físico.

Acompañada por un equipo especializado que creía en un abordaje integral, María empezó a moverse. Primero caminatas cortas. Luego ejercicios sencillos de movilidad. Más adelante, un plan personalizado diseñado por un profesional especializado. No se trataba de volver a su forma física anterior. Se trataba de recuperar el control sobre su cuerpo, su ánimo y su energía.

El papel del ejercicio durante el tratamiento

Lejos de ser contraproducente, el ejercicio bien adaptado durante el tratamiento oncológico ha demostrado múltiples beneficios:
– Ayuda a reducir la fatiga inducida por la quimioterapia.
– Mejora la calidad del sueño y el apetito.
– Preserva la masa muscular.
– Reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo.
– Refuerza la percepción de autonomía y capacidad.

En el caso de María, cada pequeña sesión era una victoria. No solo por lo que hacía, sino por lo que sentía. Su profesional del ejercicio adaptaba todos los ejercicios e intensidades a su nivel funcional diario.

Recuperar la fuerza tras el cáncer

Una vez terminado el tratamiento, María decidió mantener el ejercicio como parte de su vida. Durante el proceso de recuperación, descubrió que moverse no solo ayudaba a sanar su cuerpo, sino que también le ofrecía una estructura, un propósito diario y un espacio para reconectar con ella misma.

A los seis meses, sus niveles de energía habían mejorado, su estado físico era mejor que antes del diagnóstico y su confianza había crecido. Ya no se trataba sólo de sobrevivir. Se trataba de volver a vivir.

La evidencia detrás de la historia

Lo que vivió María no es una excepción. Existen múltiples estudios que confirman que el ejercicio físico adaptado en mujeres que han pasado por un cáncer de mama:
– Disminuye el riesgo de recaída.
– Reduce la mortalidad global y específica por cáncer.
– Mejora la capacidad funcional y la calidad de vida.
– Aumenta la adherencia al tratamiento farmacológico.

Según datos del American College of Sports Medicine, los programas de ejercicio individualizado pueden reducir hasta un 40 % la fatiga relacionada con el cáncer y hasta un 35 % los síntomas de ansiedad.

Una herramienta que acompaña

No se trata de “hacer ejercicio” como se entiende en el mundo fitness. Se trata de incorporar el movimiento como parte del tratamiento y la recuperación. Con criterio, supervisión y evidencia.

sseed es una plataforma que permite diseñar planes de ejercicio clínicamente adaptados para personas con cáncer de mama. Cada plan tiene en cuenta el estado clínico, la medicación, la capacidad funcional y los objetivos personales. A través de sseed.io, profesionales del ejercicio pueden acompañar a cada paciente en su proceso con seguridad y seguimiento.

Comienza tu propia historia de éxito
Como María, muchas personas están descubriendo que el ejercicio no solo mejora los resultados clínicos, sino que también devuelve algo igual de valioso: la confianza, la fuerza y la esperanza.

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